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viernes, 6 de febrero de 2026

Sobre "Europa, última oportunidad"

                                                                         En Europa hay dos tipos de países: Los pequeños y los 

                                                                          que todavía no saben que lo son.


  La Unión Europea se está quedando atrás en relación a EEUU y China. Y no es que lo diga yo: La misma Comisión Europea encargó a Enrico Letta y Mario Draghi sendos informes para tratar de acortar distancias.

En esta ocasión vamos a comentar el libro de Enrico Letta (Europa, última oportunidad, Ed. Espasa / Planeta, Barcelona, 223 págs., 20€), dividido en dos partes: 

I. Un viaje por Europa (145 págs.)

II. Síntesis del Informe "Mucho más que un mercado" (85 págs.) 



En la primera parte, Letta nos cuenta que su Informe es el resultado de un encargo de la Comisión Europea y durante casi un año ha viajado por toda Europa, ha visitado 65 ciudades (de Copenhague a Málaga y de Amberes a Bratislava) y ha mantenido cuatrocientas reuniones con expertos, sindicatos, empresarios, estudiantes, consumidores y ciudadanos...

Debo decir que esta primera parte es más amena: Letta nos habla de su visita a las ciudades, el contenido de esos debates y su contacto con figuras públicas, todo ello adobado con sus vivencias y recuerdos de juventud, ya que en ocasiones, no es la primera vez que visita esa ciudad.

                                              Enrico Letta ex primer ministro de Italia

Por ejemplo, siendo joven visitó un Berlín dividido por el Muro y con su Checkpoint Charlie. O se entrevista con políticos como Robert Fico: "No veía al primer ministro eslovaco desde hacía diez años. Era un joven y  tímido jefe de Gobierno (...) rara vez tomaba la palabra en el Consejo Europeo...El Fico que me encuentro ahora es otra persona (72).                            

                           
                                 Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia (Foto: BBC)

La idea central del libro es que si no queremos perder la comba con los avances de EEUU y China, tenemos que tenemos que actualizar el Mercado Único europeo.
Puesto en marcha en 1993, treinta años después todavía no se ha completado.

Es cierto que se suprimieron las aduanas y se adoptaron las cuatro libertades: de circulación de mercancías, de personas, de servicios y de capitales.
Hoy, la libertad de circulación de mercancías es completa, no tanto la de personas y mucho menos la de servicios y capitales. 

En el campo de los servicios, tomemos por ejemplo las telecomunicaciones: En la UE tenemos "27 mercados nacionales de telecomunicaciones (...) y pasar a ser un verdadero Mercado Único de las teleco es un objetivo fundamental".

Y pone el siguiente ejemplo: "Un operador europeo (el mercado europeo cuenta con más de 100 operadores) tiene una media de 5 millones de clientes, contra los 107 de EEUU y los 467 de China". Ni que decir tiene que  así no se puede competir...

Otro tanto sucede en el sector de la Energía y en el de la Finanzas:
"Hoy, son demasiadas 20 Bolsas en Europa, todas pequeñas  o muy pequeñas, que debilitan y fragmentan el sistema (...) y solo sirven para una cosa: Ayudan a Londres y Nueva York a prosperar".

El informe Letta fue publicado en abril de 2024. A pesar de la urgencia que reclama para las medidas que propone (de ahí lo de "última oportunidad"), poco se ha avanzado en 2025 en la integración de esos 27 mercados nacionales en un Mercado Único.


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viernes, 9 de enero de 2026

La UE después de navidades

 Entre Papá Noel y Reyes, los europeos hemos ido descubriendo cómo se aleja una utopía que ha ido alimentando la paz y el progreso de nuestro continente durante más de 70 años: la Europa Unida (no confundir con Unión Europea).

                         Europa y Estados Unidos: de aliados a rivales (Foto: Getty Images)

Después la captura de Maduro y la amenaza de Trump sobre Groenlandia, vamos comprendiendo nuestra impotencia militar y diplomática a pesar de que, desde los años noventa, políticos, economistas y expertos vienen repitiendo el mismo mantra: 

                        "Europa es un gigante económico, pero un enano político"

También desde los años 90 ha habido voces que han clamado contra esta situación. Por ejemplo, Rafael Dezcallar en su libro La Europa dependiente (Ed. EUDEMA). Publicado en 1992, dice entre otras cosas:

                              Europa sigue sin hablar con voz propia en el mundo. Está superando su división, pero no su dependencia (...) La reunificación alemana ha modificado el equilibrio de poder en Europa y tras su integración en la UE, Europa puede recuperar su papel en el mundo...

Naturalmente, en el párrafo anterior, Dezcallar se refiere a la dependencia europea de la OTAN y de EEUU. La pregunta es: ¿Por qué la UE no ha seguido durante los últimos 30 años la senda de forjar una voz propia y recuperar su papel en el mundo?

 Puede que sea por uno (o varios) de estos motivos:

1. Tras la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la URSS (1991), la UE apostó por un soft power : parecía menos necesario que nunca gastar dinero en armas, al tiempo que resultaba muy cómodo (y barato) resguardarse bajo el paraguas americano.

2. Desaparecía así la amenaza rusa, al mismo tiempo que Fukuyama disertaba, con gran éxito, sobre El fin de la Historia: Tras el fin de la Guerra Fría, ¿qué podía detener el avance en el mundo de los sistemas liberal-democráticos?



3. Los 90 son los años de las sucesivas ampliaciones de la UE: Austria, Finlandia y Suecia (1995), se proyectó la puesta en marcha de la Moneda Única (1990-2002) y la incorporación de los países del Este (2004).

4. Tras el doble batacazo que ha supuesto la crisis del euro (2007-2017) y de la pandemia (2020-2022), la UE apenas ha avanzado en su Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y menos en su Política de Defensa (PSCD).

5. Tras el fracaso de la Constitución Europea (2005), la UE lleva veinte años estancada. Unas veces por unos motivos y otras por otros, no es capaz de avanzar, a pesar de que "el 89% de los europeos opinan que los Estados miembros deberían actuar con mayor unidad frente a los desafíos globales" (Eurobarómetro).

Hoy, treinta años después de Dezcallar, Enrico Letta insiste:

        La reciente agresividad mostrada por la Administración  Trump hacia Europa no ha hecho más  que reforzar esta convicción: si actuamos con una sola voz, tenemos los instrumentos necesarios para defender nuestros intereses y responder con firmeza a cualquier amenaza externa.

No podemos esperar otros 30 años para que Europa hable con una sola voz: O lo hacemos ya o la Europa de nuestros hijos será una colonia americana...o china!

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Músicas de Europa:   



lunes, 17 de diciembre de 2018

Lecturas europeas

Faltan unos meses para las elecciones europeas. A veces nos quejamos de que no sabemos con exactitud qué está pasando en Europa. 
La información que nos llega a través de la radio y la televisión no es suficiente. Menos todavía, la que nos llega a través de las redes. Hay que leer. 
He aquí algunas sugerencias. Las lecturas están ordenadas de más sencillas a más complejas. Para todos los gustos. Elige la tuya.

¡Desunión europea! (Akal, 2017).

Es un libro de viñetas de prensa sobre Europa, "un tema que se presta de maravilla a la caricatura. La Europa que están moldeando nuestros dirigentes es como para desesperarse, incluso para carcajearse", dice Daniel Cohn-Bendit.
En el libro participan dibujantes comunitarios (Portugal, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Italia, España, Austria, Francia, pero también extracomunitarios (México, Suiza, Israel, Canadá, Cuba, Irán y Rusia).
Las 60 viñetas seleccionadas aportan un punto de vista internacional sobre los problemas políticos y económicos a los que se enfrentan los dirigentes y los ciudadanos europeos



Manuel Florentín: La unidad europea. Historia de un sueño (Anaya, 2013).

Libro muy recomendable para aquellos que quieran iniciarse en temas europeos, ya que Forentín, que ha sido corresponsal en Bruselas, expone de forma clara y amena la historia de Europa desde el 700 a. C hasta nuestros días. 
Pero que nadie se asuste: El libro, de unas 100 páginas, se organiza en cinco capítulos de unas 20-25 páginas cada uno, que  se pueden leer de forma independiente y casi del tirón. En el capítulo final, una recomendación: "Hay que implicar al ciudadano en el proceso de integración...tenemos Europa, ahora tenemos que crear a los europeos".

                             
     

Daniel Cohn-Bendit y Guy Verhofstadt: ¡Por Europa! (Biblioteca Nueva, 2012)

"Europa se tambalea. Europa tiembla sobre sus cimientos. La crisis del euro arrecia. Pero esta crisis no es más que un síntoma de una crisis mucho más profunda...una crisis existencial. Una crisis múltiple..."
Así arranca este manifiesto escrito, mano a mano por dos autores de tendencias políticas muy diferentes. Cohn-Bendit, del Grupo Los Verdes del Parlamento europeo (1994-2014) y Verhofstadt, presidente del Grupo Liberal (ALDE), pero ambos apuestan por superar el actual marco institucional y por una Europa federal: "...la verdadera causa de esta crisis: la falta de voluntad de los Estados de crear una Europa federal".


 Enrico Letta: Hacer Europa y no la guerra (Península, 2017):

Este libro es europeo por partida doble: se ha publicado al mismo tiempo en Italia, Francia, Alemania y España (algo que se debería hacer con más frecuencia) y está escrito por alguien que puede presumir de una gran experiencia europea: Letta, "un apasionado de Europa al que no le gusta la Europa actual", ha sido Ministro de Asuntos Europeos (1998), Ministro de Industria (1999), Diputado italiano (2001 y 2006), Eurodiputado (2004), jefe de Gobierno italiano (2013) y actualmente preside el Instituto Jacques Delors. Y se pregunta: "¿Cómo una persona que no está conectada, ni es políglota, ni está dispuesta a moverse, podría hoy mostrarse receptiva hoy a la unidad del continente?". 


Ulrich Beck: Una Europa alemana (Paidós, 2012)

Si Thomas Mann exhortaba en los años 50 a los jóvenes a luchar por una Alemania europea, ahora Beck constata que "Todo el mundo lo sabe, pero declararlo equivale a romper un tabú: Europa se ha hecho alemana".
Beck se propone en este libro algo que deberíamos imitar: "Llegar al fondo de las noticias que escuchamos todos los días en los telediarios o leemos en los titulares de los periódicos. Por ejemplo, ante el titular "El Parlamento alemán decide hoy el destino de Grecia", se pregunta: ¿Qué quiere decir que una democracia decida sobre el destino de otra democracia?


To be continued...


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hacer Europa y no la guerra

En su reciente libro Hacer Europa y no la guerra, Enrico Letta   se declara "un apasionado de Europa al que no le gusta la Europa actual", situándose así en un terreno pantanoso en el que uno puede recibir palos de eurófilos
-que siguen con su cantinela de "Europa es la historia de un éxito"- y de eurófobos -que desearían ver ya el fin de la Unión Europea-.

Letta es consciente de que hoy no se puede hacer una defensa acrítica de Bruselas: el panorama actual no lo permite. La UE es hoy un espacio de paz, sí. Pero asediada por múltiples conflictos externos que van desde Ucrania hasta el Sahel, e internos que van desde el Brexit hasta el problema catalán.

La solución a estos problemas no pasa, como algunos proponen, por dejar a la UE en stand by, ni en dar marcha atrás como les gustaría a otros. Letta propone avanzar en el proceso de integración marcando las siguientes pautas:




1.  Medidas económicas: Completar la Unión Económica y Monetaria (UEM), un fondo europeo de adaptación a la globalización  y una política de (re)industrialización "bajo bandera europea": 

De ese modo se abriría un nuevo horizonte para todos aquellos que se desesperan 
al ver  cómo su fábrica, y con ella todo su mundo, desaparece. Se enviaría al mundo      
un  mensaje de que Europa se vuelca sobre sus problemas...y  no el de que siempre 
está al lado de los  ganadores (p.78)



2. Medidas políticas: Fortalecer el papel del Parlamento Europeo dotándolo de iniciativa legislativa, hoy teóricamente en manos de la Comisión Europea pero en la práctica en las del Consejo Europeo. Reformar la Comisión Europea y poner fin a la multiplicación de cumbres del Consejo Europeo en Bruselas.

3. La sociedad civil: Construir Europa no es solo obra de las instituciones europeas. Los ciudadanos, a pesar de las barreras del idioma, de la educación y de la ausencia de unos medios de comunicación europeos, deben desempeñar un papel importante, también a través de Internet y de las redes sociales.

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Noticias relacionadas (publicadas después):

- Cómo hacer que el euro sobreviva

- E. Letta: "Berlusconi no ha regresado ahora porque nunca se fue"