Ha sido comenzar el verano y nuestras pantallas se han llenado de deportes que se desarrollan en suelo europeo: EURO 2024, Wimbledon, FBK Games, el Tour, Preolímpico de Baloncesto, la proximidad de los Juegos Olímpicos de París...
RTVE, que no retransmite los partidos de La Liga, se ha empecinado ahora en televisar "gratis" más de 50 partidos en un mes. No entiendo -y nadie explica- esta "política" de una televisión pública y me pregunto dos cosas:
1.¿Las televisiones públicas de nuestros vecinos europeos -Portugal, Francia, Italia o Alemania- también lo hacen así?
2. Desde 2018, sabemos que la EURO 2024 se iba a jugar en Alemania: ¿No han tenido tiempo los directivos de las cadenas públicas y privadas de llegar a un acuerdo para repartirse la tarta de esta competición?
Pero no quisiera desviarme del motivo de mi escrito: me gustaría poner de relieve los importantes cambios que, a la sombra de estos eventos deportivos, se están produciendo en el panorama político europeo:
Aunque las elecciones europeas se celebraron a final de la primavera, es ahora cuando estamos empezando a notar sus consecuencias:
Propaganda electoral para la segunda vuelta de las elecciones en FranciaEn Francia, las elecciones del 30 de junio dieron una amplia mayoría a la extrema derecha y, en el momento de redactar estas líneas no sabemos si, en la segunda vuelta que se celebra mañana, el "frente republicano" frenará a Marine Le Pen.
Keir Starmer, nuevo ´premier´ británicoEn Gran Bretaña, los laboristas ganan las elecciones después de 14 años de gobiernos conservadores que llevaron al país a un Brexit del que parece que ahora muchos se arrepienten.
Pero los cambios no afectan solo al gobierno de los países. También a las instituciones europeas, con un segundo mandato de Ursula von der Leyen al frente de la Comisión Europea, Antonio Costa como presidente del Consejo Europeo y Kaja Kallas como "ministra" de Asuntos Exteriores.





























