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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Boomers y jóvenes: la polémica

Aunque la polémica no es nueva, la publicación de La vida cañón, de Analía Plaza, y algunos de los titulares de las entrevistas que ha concedido a los medios para promocionar su libro, han levantado una (nueva) polvareda en torno a lo que ella considera una brecha generacional entre boomers y jóvenes.

No me gusta terciar en polémicas. Prueba de ello es que, mucho he tenido que esforzarme, no he dicho nada aquí sobre María Pombo. En las siguientes líneas sólo pretendo contrastar ciertas generalizaciones que se hacen en  "Los boomers han vivido mejor que sus padres y están viviendo mejor que sus hijos" con mi experiencia personal de boomer:



1. "Empezaron a trabajar muy jovencitos...muchos a los 14 años". No es mi caso: empecé a trabajar con 26 años, después de terminar mis estudios y de un servicio militar de 14 meses (de los que pasé más de tres  en un hospital militar, después de unas maniobras) y otros18 meses sin trabajo y sin cobrar el paro*.

 2. "Les cuesta más reconocer que en su época era más sencillo comprar una casa": Me pude comprar una vivienda con 40 años, después de 14 años trabajando...y después de ser víctima de un fraude: nos hicieron firmar unas letras, no me entregaron la vivienda, pero tuve que seguir pagando las letras. Todo eso en un contexto de, al parecer, la "boyante" economía de los años 90.

3. "Hasta 1995 los precios eran más o menos razonables...los tipos de interés eran más altos, pero los precios mucho más bajos". Lamentablemente, no guardo ningún documento de lo que cobraba cuando me compré la casa. Lo que sí recuerdo es que andábamos bastante justitos y que la cosa se complicó cuando mi hija se fue a otra ciudad para iniciar sus estudios universitarios. En cuanto a los tipos de interés, eran como los de hoy...multiplicados por cinco!

3. La compra de la vivienda "les hizo empezar a tener hijos". En mi caso fue al revés: Mis dos hijos nacieron antes de poder comprarnos la vivienda. Si hubiéramos tenido que estar esperando...

4. "Desde 2008 no dan más del 80% del valor del piso para la hipoteca". No sé de dónde habrá sacado Analía Plaza esa información, porque ya en los años 90 los bancos exigían eso mismo.

5. "Y ahora que muchos se han jubilado están viviendo la vida cañón". No sé si mi vida puede ser tildada de cañón. Depende de con quién te comparen. Sobre mi padre, podría decir que se mató a trabajar, pero dentro de sus posibilidades, vivió como un marqués. De mis hijos no hablaré. Son ellos los que deben hablar y decir si están de acuerdo o no con Analía Plaza.

Pero que le digan lo de la vida cañón a los más de 2 millones de personas que cobran una pensión mínima o a las 460.000 personas que perciben una pensión no contributiva. O, como dice Luz Sánchez-Mellado, que se lo digan a los 500.000 parados de más de 55 años y a los trabajadores de 60 años que tienen que pagar los cuidados de sus padres nonagenarios y de sus hijos treintañeros. 

En resumen: En una polémica, siempre estoy en contra de las generalizaciones. Creo que con Putin, Trump y 

Netanyahu (por no hablar de Feijóo, Sánchez y cía.) ya tenemos bastante y que descubrir ahora una fractura generacional es como descubrir el Mediterráneo: ¿No ha sido así a lo largo de la historia?

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Noticias sobre esta polémica (publicadas antes):

- Si la protesta ´antiboomer´ cala en España (12 de septiembre)

- Leña al boomer que es de goma (18 de septiembre)

- ¿Jóvenes contra boomers? (20 de septiembre)

- Boomer, el enemigo del pueblo (20 de septiembre)

- Analía Plaza, periodista... (21 de septiembre)

- La desigualdad: ¿brecha generacional o0 de clase? (23 de septiembre)

- Acaso existen los boomers y los zetas? El error de encasillar a las generaciones (1-11-25

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Músicas de Europa (hoy para boomers)







domingo, 27 de octubre de 2024

Vivir peor que nuestros padres

 

Estos días estaba leyendo el libro "Vivir peor que nuestros padres", de Azahara Palomeque. Me preguntaba qué podía contarnos a los boomers que no sepamos:

Mis hijos son de su edad, emigraron a Londres en los años de la Gran Recesión y, después de casi diez duros años, han regresado con distinta fortuna a casa, donde se han encontrado con una pandemia primero y con guerra en Ucrania y Gaza.

Pero esa pincelada de brocha gorda no es suficiente para describir los cambios de esa década. Muchas de las instituciones democráticas han entrado en crisis y estamos pasando o hemos pasado de una economía industrial a una economía de servicios, una sociedad consumista y mucho más desigual.

La sanidad y la enseñanza pública están por los suelos. El empleo se ha precarizado hasta tal punto que ya no hablamos de la clase trabajadora, sino de un precariado sin acceso a la vivienda, sin proyecto de futuro, sin hijos...



Todo esto no es que los padres no lo supiéramos: es que lo estamos sufriendo en nuestras costillas. Qué nos aporta entonces Palomeque?

Lo que Palomeque nos aporta es una ración de pesimismo cuando descubre  su particular "mediterráneo": una fractura generacional entre boomers y millennials. Como si fuese la primera de la historia!

Los que crecimos en el último franquismo no tuvimos las puertas abiertas laborales "derivadas de la construcción de un país nuevo a partir de la Constitución de 1978" (p.55). Una Constitución no crea nuevos puestos de trabajo. Antes al contrario esos años fueron laboralmente muy duros:

Además de los problemas derivados de una transición política, España tuvo que absorber el retorno de emigrantes (y la pérdida de sus importantes remesas que, no lo olvidemos, tanto habían contribuido a los planes de desarrollo de Franco) como consecuencia de las crisis del petróleo de 1973 y 1979 y de la necesidad de preparar su economía para entrar en la CEE.

Es verdad que nuestros hijos viven en unas condiciones más precarias que sus padres. Pero de eso, aunque los boomers no tenemos la culpa, creo que la mayoría no tendríamos reparo en pedir perdón, como Palomeque nos solicita...si con este gesto contribuimos, si no a que nuestros hijos tengan acceso a la vivienda, por lo menos a soldar esa brecha generacional.

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Músicas de Europa: