viernes, 18 de septiembre de 2026

Emma Bonino, in memoriam

 ¿Qué tiene Emma Bonino para que la noticia de su fallecimiento haya sido tratada con respeto y admiración por televisiones y periódicos de distinto signo político, en un momento como el que vivimos, en el que la crispación y los ataques personales están a la orden del día?

Es difícil dar a esta pregunta una respuesta porque, durante casi cincuenta años, Emma Bonino (1948-2026) ha sido una estrella de la política italiana y europea (en España, y sobre todo en Galicia, los más viejos del lugar la recordarán por su implicación en la "guerra del fletán").

                                                 Emma Bonino

Estoy convencido de que, aunque posee un currículum que algunos de nuestros políticos quisieran para sí (ha sido diputada en Italia por el partido Radical, eurodiputada en cuatro ocasiones, miembro de la Comisión Europea (1995-1999) y ministra italiana en dos ocasiones), Bonino no será recordada por esto.

Me parece que la respuesta a la pregunta inicial está en relación con su combate en la gran variedad de causas relacionas con los Derechos Humanos en general, y los Derechos Civiles en particular. Unos Derechos que hoy, con permiso de Trump. Putin o Netanyahu- pueden parecer consolidados, pero...

Comenzó luchando en los años 70, después de haberlo sufrido en sus propias carnes, para acabar con los abortos clandestinos. Fue una lucha exitosa porque en 1978, en la católica, apostólica y romana Italia, se aprobó la interrupción voluntaria del embarazo dentro de las 12 primeras semanas.

Pronto su combate por causas justas, pero que en ese momento estaban lejos del debate político, atravesaría fronteras y el mundo pronto conocería la energía y la tenacidad de Bonino. Por ejemplo, en los años noventa denunció los crímenes de guerra en Yugoslavia y en Ruanda y defendió la necesidad de crear un Tribunal Penal Internacional (TPI) para juzgar a genocidas y criminales de guerra.



Todo ello sin olvidar du faceta europeísta: Emma Bonino siempre ha sido partidaria de unos "Estados Unidos de Europa", cuya fórmula podríamos sintetizar así: Un presidente elegido democráticamente, una división real de poderes, un solo ejército, una sola diplomacia y una economía todavía más integrada.

Es un mensaje que se deberían grabar a hierro y fuego muchos dirigentes políticos europeos, agobiados por el avance de la extrema derecha, pero incapaces de dar los pasos necesarios para avanzar hacia una verdadera federación.

------------------------------- 

Noticias relacionadas:

- La Europa de Le Pen, Weidel y Meloni...   

jueves, 3 de septiembre de 2026

La rentrée


                             Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Santander


La intervención de Josep Borrell en la clausura del curso de verano Quo vadis Europa de la UIMP marca, de hecho, el fin del dolce far niente estival y el comienzo de un nuevo curso político nacional y europeo, la rentrée.

Tengo la impresión de que este nuevo curso va venir marcado por la Política Exterior y de Defensa. Sin ir más lejos, los primeros días de septiembre se están publicando unas inquietantes informaciones que, con solo sus titulares, ya nos acongojan:

 - ¿Ha decidido Putin atacar a la UE?

- La visita del jefe de la CIA a Moscú... 

- El último milímetro antes de la guerra


En estas circunstancias, nada mejor que escuchar con atención la voz experta de Borrell, ex "ministro" de Asuntos Exteriores de la UE que, entre otras cosas, afirmó en su disertación:

"España se ha ganado al Sur global con posiciones distintas al resto de Europa" en tres aspectos fundamentales: La política migratoria, Netanyahu y Trump.



La pregunta es: ¿Está España en una posición internacional tan potente como para liderar al Sur global y oponerse a Trump y a buena parte de sus socios comunitarios? En mi opinión, no...y sin embargo, nuestra Política Exterior ha hecho cambiar en más de una ocasión la opinión pública europea. Dos ejemplos:

El 13 de octubre de 2023, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, se precipitaron al desplazarse a Tel Aviv, para mostrar la solidaridad europea con Israel. Fue precisamente Borrell el que afeó este gesto porque no tenía en cuenta la masacre de civiles palestinos.

El ejemplo más reciente es Ceuta: En la reunión de primeros ministros europeos del pasado 1 de agosto, 22 de ellos (sobre un total de 27) criticaron la política migratoria de España ("el efecto llamada" de la regularización de inmigrantes) como causa de la invasión de Ceuta.

Apenas 48 horas después, ante el desarrollo de los acontecimientos, cambiaron de opinión y expresaron su "total solidaridad" con España y la presidenta de la Comisión Europea felicitaba a España y Marruecos por la gestión de la crisis.

¿Se equivoca España en su Política Exterior o nos ha fallado la Unión Europea al no expresar desde el principio su solidaridad con España en la defensa de una frontera común?