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lunes, 23 de mayo de 2022

Edgar Morin: Lecciones de una vida

 La editorial Paidós acaba de publicar (abril de 2022)  Lecciones de un siglo de vida, de Edgar Morin. Tenía curiosidad de leer este libro básicamente por dos motivos: 

Primero, Morin es autor de escritos tan diversos como asuntos europeos (Penser l´Eu- rope, Gallimard 1987), educación (Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Paidós 2000), sobre el totalitarismo (Qué es el totalitarismo: de la naturaleza de la URSS (Anthropos, 1985), ecologismo (Tierra-Patria, Kairón 1995) o la renovación de nuestras categorías intelectuales (¿Hacia dónde va el mundo, Paidós, 2007).

Segundo, Edgar Morin cumplirá pronto 101 años. Tenía curiosidad por comprobar si a esa edad nos iba a contar sus "batallitas" y cómo se pueden resumir en 113 páginas las lecciones de una vida tan extensa y (por lo que nos cuenta) tan intensa. 

Al abrir el libro, lo primero que nos encontramos es la siguiente advertencia: "no pretendo aleccionar a nadie", por si alguien había imaginado que nos iba a marcar unas pautas de cómo debemos actuar. Supongo que cada lector sacará conclusiones diferentes de estas lecciones. He aquí algunas de ellas: 

           Edgar Morin. Portada del libro Lecciones de un siglo de vida (Paidós)

1. IDENTIDAD: "Rechazo una identidad monolítica". En este sentido, Morin lo tenía fácil: de ascendencia judía, nacido y educado en Francia, Morin se define también como español (padre de origen sefardí), italiano (por la familia de su madre) y europeo: "me convertí políticamente en europeo en 1973 -con 52 años- cuando descubrí que la Europa dominadora del mundo y potencia colonial inhumana ya no era más que un pobre vejestorio que había perdido sus colonias y solo podía sobrevivir a base de transfusiones de petróleo de Oriente medio".

2. Evolución política: De pacifista en su primera juventud, pasó a formar parte de la Resistencia para combatir a los nazis en la II Guerra Mundial. Después de seis años en el Partido Comunista, abomina de la política de Stalin y abandona la militancia. Vive el Mayo del 68 como profesor de la universidad de Nanterre, núcleo del movimiento estudiantil. En los años 70, después de una estancia en La Jolla (California) y de la publicación del informe Meadows evoluciona hacia el ecologismo y más adelante hacia el altermundismo. En la actualidad se considera un humanista.

3. Autonomía intelectual: "He preferido mantenerme libre e independiente en el CNRS...antes que aspirar a una cátedra en una universidad de provincias, donde habría estado obsesionado por el deseo de ser destinado a París, soñando con la jubilación o la muerte de los titulares. No he aspirado a ningún cargo honorífico (el Collège de France o la Academia Francesa). Pero he aceptado con satisfacción los 38 doctorados honoris causa recibidos".

4. Resiliencia: Si debido a su evolución política recibió insultos, "tras mi ruptura con el Partido comunista y calumnias por criticar la política represiva de Israel contra los palestinos"(21), en el ámbito universitario, sus primeros escritos no fueron bien recibidos por los "mandarines" que le denunciaron por "incompetente".

4. Poesía y prosa: Para Morin, la poesía no habla de la luna o de los atardeceres: "...tal vez el estado poético empiece con las sonrisas de los bebés, las risas y los juegos de los niños...he encontrado a menudo poesía en la calle, en un mercado, en un restaurante, en el metro..."(49), mientras que la prosa está relacionada con las desdichas, los esfuerzos por sobrevivir, el trabajo penoso y rutinario, la obsesión del lucro y la frialdad del cálculo" y es la causa de la pérdida de la convivialidad.

5. Desarrollo económico: Morin nos llama la atención sobre un aspecto que otros autores han apuntado, pero que parece que somos incapaces de corregir: "gracias al desarrollo económico, el nivel de vida sube, pero la solidaridad disminuye...el bienestar material aumenta proporcionalmente al malestar existencial y la hegemonía creciente de la economía va acompañada del deterioro de la política".

6. El azar: "Lo que se puede llamar azar, imprevisto, suerte en la desgracia e, inversamente, felicidad en la desdicha marcaron constantemente mi vida". Pero Morin no cree que esto le pase solo a él, sino que nos sucede a todos. También lo aplica a muchas situaciones históricas: "La Resistencia fue para muchos, para mí entre ellos, una magnífica experiencia de solidaridad...".

7. Familia: Aunque Morin no se prodiga en estas páginas en su vida personal o familiar, sí hay algunas referencias, más bien en tono autocrítico: "No fui un buen hijo ni un buen padre. Estos últimos años he tratado de recuperar una vida de familia con mis hijas (pero) las aventuras de mi vida, mis pasiones amorosas e intelectuales, unidas a mis negligencias me han privado de esa maravilla que es una familia unida".

8.  Pensamiento complejo: Si en terreno de la identidad Morin se opone a una identidad única, monolítica, en el terreno filosófico se opone al pensamiento simple y propone el pensamiento complejo y defiende la capacidad de conectar distintas dimensiones de la realidad, lo que en educación le llevaría a criticar la división del conocimiento en disciplinas inconexas.

9. Europa: De su entusiasmo por Europa en los años 70, Morin pasó a la decepción de estos últimos años por los siguientes motivos: "las divergencias entre exdemocracias populares y naciones fundadoras, la presión destructora de las autoridades de la UE sobre el gobierno griego de Tsipras y la actitud general respecto a los migrantes de Afganistán y Siria". Y concluye: Deseo que lo que aún subsiste no se desintegre, pero he perdido la fe en Europa".


jueves, 11 de febrero de 2021

Escaramuzas en Moscú

                    Borrell y Lavrov durante la rueda de prensa celebrada en Moscú (EFE)

La pasada semana Josep Borrell, Alto Representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, viajó a Moscú con la finalidad de entrevistarse con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y explorar el estado de las relaciones Rusia-UE.

Unas relaciones complicadas desde 2004, cuando los países de Europa del Este se integraron en la UE. En los últimos años, las fricciones han ido en aumento: Crimea, Ucrania, Bielorrusia, las fake news de origen ruso (por no hablar de Libia o Siria)  han sido algunos de los asuntos que han provocado una tensión soterrada y nunca resuelta entre Rusia y la UE.

La UE parecía maniatada u obligada a contemporizar. Hasta ahora había expresado su disgusto y malestar, pero  el caso Skripal (2018) y el más reciente caso Navalni han colmado la paciencia de la UE, que ha enviado a Borrell para decir alto y claro su posición a favor de Navalni y en defensa de los derechos humanos.

                                     Josep Borrell en el Parlamento europeo

Borrell ha criticado en Moscú el envenenamiento, la detención y la condena de Navalni. Por su parte, Lavrov ha comparado la situación de Navalni con la de Puigdemont y ha dicho que la UE "no es un socio fiable". Para colmo, en mitad de un almuerzo de trabajo de Lavrov y Borrell, se filtra la noticia de la expulsión de tres diplomáticos europeos (de Suecia, Alemania y Polonia).

La reacciones no han tardado en llegar. La prensa ha calificado lo sucedido de "Encerrona a Borrell", "fiasco diplomático", "Rusia humilla a Borrell", "Bofetón en la cara de la UE". Más lejos han llegado las redes sociales: "Masacre diplomática en Moscú" y Puigdemont no ha perdido su oportunidad en Twitter: "El PSOE envía a Europa a una persona que ha demostrado su incompetencia".

La Presidenta de la Comisión Europea, muy cuestionada, dicho sea de paso, en estos momentos por la gestión de las vacunas, ha dado su apoyo a Borrell al declarar que se trataba de un "complicado viaje". No ha sucedido lo mismo con el Parlamento Europeo, donde algunos han solicitado la dimisión de Borrell. Habrá que esperar a marzo para conocer qué actitud adopta el Consejo Europeo pero, Alemania, Suecia y Polonia ya han dado su respuesta expulsando cada una a un diplomático ruso.

¿Quién tiene la culpa de esta chapuza? Naturalmente, Borrell en este caso es "la percha de los palos". Pero Borrell no ha viajado a Moscú por capricho. Borrell llevaba a Moscú un mandato de la UE. El problema es que "los grandes" (Alemania, Francia, Italia y España) defendían el viaje a Moscú de Borrell, pero "los pequeños" (los países bálticos y los del Este), que han sufrido directamente a los rusos, sostenían que en las actuales circunstancias no era oportuno el viaje de Borrell.

¿Aprenderemos la(s) lección(es) de este desaguisado?

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sábado, 9 de mayo de 2015

Otro (triste) Día de Europa

9 de mayo, Día de Europa.

No sé cómo lo veréis vosotros. Yo creo que este año tampoco hay mucho que celebrar. Por mucho que algunos digan que la crisis está  tocando fondo y que ahora empezaremos a remontar, el panorama no es halagüeño:

1. En el plano económico, la UE no solo ha sido incapaz de trazar, en estos siete años, un plan de emergencia para combatir los efectos más negativos de la crisis, sino que en más de una ocasión ha tenido que entonar un mea culpa y reconocer, como lo ha hecho recientemente Pierre Moscovici, que se han cometido errores.

2. En ningún momento, ni gobiernos nacionales ni  instituciones comunitarias se han atrevido a decir la verdad sobre la gravedad de la crisis ni a plantear alternativas que fueran votadas por los ciudadanos. Por ejemplo, ¿Estamos obligados a permanecer en el euro a cualquier precio?

3. En el aspecto internacional, la UE -aún sin contar lo que está sucediendo en países como Libia, Yemen, Gaza, Irak o Irán-,  asemeja a una ciudad sitiada por  conflictos como los de Ucrania, Siria, la amenaza yihadista, el drama de la inmigración...y la posibilidad de que Reino Unido salga de la UE.




4. Internamente,  no solo se ha detenido el imprescindible proceso de convergencia entre los socios de la Unión, sino que la fractura entre la Europa del Norte -protestante, rica y culta- y la Europa del Sur -católica, dependiente y menos culta-se ha acentuado hasta límites insospechados hace unos años.

5. En el ámbito institucional, la crisis ha dinamitado el tradicional equilibrio entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo. Al mismo tiempo, el "Eje franco-alemán" ha dejado paso al diktat alemán: "Es gibt keine Alternative zu Sparmaßnahmen" (No hay alternativa a la austeridad)

6. La UE se muestra, hoy por hoy, incapaz de avanzar hacia una Unión Económica y Monetaria, hacia una Europa Unida. La incapacidad de redactar una Constitución mínima es toda una metáfora.

7. En el aspecto político, cualquier paso para conseguir un mayor grado de integración es torpedeado desde los Estados. Todos los analistas coinciden en que, con un presupuesto del 1% del PIB, la UE no tiene capacidad de maniobra. Sin embargo los Estados, en lugar de ampliar dicho presupuesto, lo restringen.

Por todo eso, los ciudadanos no podemos sentirnos cómodos  en nuestra casa europea. Y esto continuará así mientras que las decisiones se tomen a nuestras espaldas y en perjuicio nuestro.