viernes, 22 de mayo de 2026

40 años de España en Europa

 El 1 de enero de 1986,  diez años después  de iniciada la Transición y de un golpe de Estado, España ingresó en la Comunidad Económica Europea (CEE) que, pocos años después, cambió su nombre por Unión Europea

Casi sin darnos cuenta, varias generaciones hemos pasado de hablar de los "40 años de Franco" a  estos "40 años de España en Europa".

La generación de mi abuelo trajo la II República, pero sus sueños se vieron truncados por la Guerra Civil, el exilio y la represión de los 40 años de Dictadura. Él no tuvo la suerte de otras gentes de su edad - estoy pensando por ejemplo en Alberti- de ver el retorno de la democracia...ni el ingreso en la CEE.



 La generación de mis padres fue moldeada primero por el aislamiento internacional, la ausencia de libertades, el hambre y las cartillas de racionamiento, y después por el desarrollismo, la emigración y el turismo. 

Cuando la generación de mis padres parecía comenzar a respirar, se inició la Transición y mi generación creyó por un momento que se iba a comer el mundo, sobre todo después la entrada de España en la CEE. Pero hoy mi generación está a punto de ver el fracaso, al comprobar cómo la democracia se debilita y cómo avanza la extrema derecha  en nuestro país, en Europa y en el mundo.

Mi generación podrá decir que ha vivido 20 años muy buenos (1986-2006) de España en Europa: Hemos visto, entre otras cosas, la caída del Muro de Berlín, El Tratado de Maastricht, la llegada del Euro y el fin de las aduanas interiores, la Ampliación hacia los países del Este, la puesta en marcha del Programa Erasmus...

Pero la generación de mis hijos lleva 20 años (2006-2026) pasando todo tipo de penalidades: primero fue la Gran Recesión y, cuando estábamos empezando a levantar cabeza, llegó primero el Brexit y después la pandemia. Y cuando la pandemia estaba más o menos controlada, llegó la invasión de Ucrania por las tropas de Putin. 

En el plano internacional, llevamos cuatro años de una guerra a la que no solo no se le ve el final, sino que la posición de Europa en el mundo se ve ahora amenazada por nuevas guerras en Gaza y en Irán, por nuevos dirigentes como Putin o Trump, que parecen querer acabar con el Derecho Internacional y con el multilateralismo, e imponer un regreso a los imperios del siglo XIX.

En el plano nacional, estamos viviendo, desde hace 15 años, una lenta descomposición del "Régimen del 78" que recuerda vivamente a lo sucedido en nuestro país en el primer cuarto del siglo XX, en el reinado de Alfonso XIII. Es curioso que historiadores y medios de comunicación no hayan trazado un paralelismo entre estas dos etapas. 

Claro que si algunos medios se dedican ahora al clickbait  y los historiadores a investigar la historia de la caballería...

------------------------------ 

Noticias relacionadas: 

- Garton Ash, premio Princesa de Asturias

- Trump, Xi y Putin: la estabilización del triunvirato imperialista

- Garton Ash, historiador...

7 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo,
    Me da la impresión de que estamos pasando a un "nuevo orden" con todas las consecuencias: No sólo se está yendo al garete el derecho internacional, también lo está haciendo el nacional. Nos hayamos en un clima de enfrentamiento en el que, como muy bien dices, avanza la extrema derecha como reacción al avance de la extrema izquierda. Lo peor no es que avancen los extremos, es que retrocede la moderación. En este clima de enfrentamiento, Europa parece ir a la deriva y no parece querer encontrar su lugar en él, más bien parece que se lo están marcando desde fuera.
    Harían bien los historiadores en recordar paralelismos (la historia no se repite pero rima) y darse cuenta que siempre que ha habido debates sobre un nuevo orden ha terminado en guerra.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que aún quedan unos rescoldos del derecho internacional. La pregunta es si, en este mandato de Trump, esos rescoldos se van casi a apagar en estos tres años que le quedan...
      A nivel nacional, la judicialización de la política y la politización judicial tampoco parecen aportar nada positivo.
      No creo que el avance de la extrema derecha se deba al avance de de la extrema izquierda: ¿qué partido(s) sería hoy de extrema izquierda?
      Europa va a la deriva, entre otras cosas, porque no está preparada para el avance de la extrema derecha ni en las instituciones europeas ni en los parlamentos nacionales.
      La pregunta es: Una vez en los gobiernos, se atreverán a desmontar la UE?
      Espero y deseo que en esta ocasión los debates no terminen en guerras...No ya por nuestro propio interés, sino por el de nuestros hijos: ¿No han tenido ya bastante con los años 2008-2026?
      Saludos,

      Eliminar
    2. Lo que quede de Derecho Internacional será lo que se esté dispuesto a defender. Algo parecido podemos decir del nacional.
      Partidos de extrema izquierda, los que están al extremo del espectro político: en España Podemos y SUMAR, no tiene tanto que ver la "posición" (extrema) como su radicalismo. Aunque es cuestión de pareceres, particularmente en un determinado periodo VOX me pareció más moderado que, incluso, el PSOE, ahora creo que se ha radicalizado mucho más. Si llegan a los gobiernos no creo que se atrevan a desmontar la UE, pero si intentarán cambiar su política.
      Que los debates terminen como deben depende ya de nuestros hijos. No obstante, en mi opinión, el paso a la violencia se da cuando uno tiene mucho que ganar o mucho que perder. Aumentar la polarización, desde luego, hace pensar que los de un lado tienen más de lo que tienen y los de otro menos de lo que tienen.
      Pero como ya te digo: cuestión de pareceres.
      Un saludo.

      Eliminar
    3. Podemos estar dispuestos a defender las reglas de juego internacionales que han funcionado desde la II GM, pero si Trump y otros se empeñan, acabarán por machacarlas antes o después.
      Si te digo la verdad, no considero a podemos y sumar partidos de extrema izquierda. Son partidos que han tocado gobierno y los veo bastante asimilados.
      Lo que está claro es que la brecha entre los más ricos y los más pobres no hace más que ensancharse. Y eso no es bueno para una democracia.
      Saludos,

      Eliminar
  2. Pareces querer denunciar, al final, la falta de profesionalidad de periódicos (o periodistas) e historiadores. Y, quizás, tengas razón.
    El repaso anterior que haces, muy acertado. En pocas palabras explicas muy bien tres generaciones y sus desanhelos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No le echo la culpa tanto a los periodistas como a sus empresarios, como bien sabes Blas, que muchas veces proceden del mundo de la construcción o, como estamos viendo ahora en el caso de Bezos, de sectores totalmente ajenos y nada interesados por el buen periodismo (y no digo nada de la censura y las amenazas de Trump a todo el que no le ría la "gracia").
      En cuanto al tema generacional, tengo la impresión de que cada generación tiene su momento de gloria, pero termina fracasando...

      Eliminar
  3. Acabo de leer que le han concedido al historiador británico T. Garton Ash el premio Princesa de Asturias. Me alegro. Es un historiador europeísta que leo siempre que puedo en El País y del que hemos hablado aquí en más de una ocasión: https://efurom1.blogspot.com/2024/02/europa-caleidoscopio-o-patchwork.html

    ResponderEliminar