El 29 de octubre conmemoramos el 150 aniversario de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Con este motivo he leído el libro Breve Historia de la Institución Libre de Enseñanza (1896-1939), de Antonio Jiménez-Landi. Mientras lo leía, un sentimiento de envidia y rabia me invadía.
Y es que cuando cursé mis estudios de Bachillerato, casi un siglo después de la puesta en marcha de la ILE, en la recta final del franquismo, me hubiera no digo gustado sino encantado, encontrarme con algunas de sus propuestas e iniciativas. Por ejemplo:
Además de las enseñanzas afines a las oficiales, se establecieron otras que podríamos definir como ampliación cultural: Cursos, conferencias (1) y veladas literarias y musicales.
Puedo asegurar que en mis 3 últimos años de bachillerato en un Instituto (los cuatro primeros los hice con los dominicos) no hubo nada de esto: ni cursos, ni conferencias, ni veladas de ningún tipo. Había que empollar y punto.
La ciencias eran experimentales tres días por semana, por lo que el centro hubo de contar, desde los primeros días, con los adecuados laboratorios de Física, Química e Historia Natural...
En mi Instituto había un polvoriento laboratorio al que sólo acudimos en contadas ocasiones en el último curso, pero en ningún momento llegué a tener en mis manos una probeta y mucho menos realicé algún experimento o disección. Allí hacíamos exactamente igual que en el aula: escuchar las explicaciones del profesor y tomar algunas notas, porque para aprobar teníamos el libro de texto.
Los alumnos habían de servirse de los apuntes de clase y de las obras recomendadas para su lectura...De aquí, la importancia que tuvo la Biblioteca en la Institución...
Estoy repasando y repasando en mi memoria y sólo recuerdo haber estado una vez en la Biblioteca...para copiar los apuntes de un compañero porque yo había faltado a clase el día anterior. No se hacían lecturas recomendadas y mucho menos un trabajo, por ejemplo, sobre Espronceda.
Una de las bases de la pedagogía institucionista eran las excursiones...En el curso 1880-81 se hicieron 182 dentro de la ciudad (Madrid) y 51 al exterior.
En mis tres años de Instituto sólo hicimos una excursión, nada pedagógica, a Alicante y Benidorm, unos días antes de los exámenes de Selectividad. Ni siquiera nos enseñaron la ciudad.
Giner de los Ríos optó, no por la escuela laica -palabra que le producía especial repudio- sino por la neutral...procurando no dañar la confesión privada de las familias (había librepensadores, católicos practicantes, algún protestante, indiferentes y quizás algún ateo). El católico no se sentía en corral ajeno (110)
Mi Instituto, cien años después, no era ni laico ni neutral. Era sencillamente nacional-católico. El director de mi Instituto, no sé si me creeréis, era un orondo sacerdote, D. José Melgares, de sonrisa meliflua, de los de sotana hasta los tobillos, a pesar de que en esos años algunos ya vestían el clériman. Y por si fuera poco, el centro tenía también un director espiritual, el padre Fornell, jesuíta.
La ILE introdujo en España la coeducación...
Cien años después, el Virgen del Carmen era mi Instituto masculino y el Santa Catalina de Alejandría, el femenino. Cuando salíamos al recreo nos subíamos a la tapia y desde allí voceábamos a las chicas del femenino, al otro lado de la calle. Cuando Jiménez Landi habla de "el jovenzuelo maleado y procaz, atrevido a hurtadillas, y de la jovenzuela procazmente curiosa y preocupada por el otro sexo..." no hablaba de nosotros, pero...
Ahora bien, todo esto no es nada si no hablamos de la influencia que ejerció la ILE en la sociedad de su tiempo:
La Junta de Ampliación de Estudios (JAE) (1907). Pretendía poner a la universidad española a la altura europea y estaba presidida nada menos que por Ramón y Cajal, que acababa de recibir el premio Nobel en Medicina, mientras que en la secretaría estaba José Castillejo
A la JAE se debe la creación de otros importantes centros:
El Centro de Estudios Históricos(1910), presidido por Menéndez Pidal
La Residencia de Estudiantes (1910), dirigida por el malagueño Alberto Jiménez Fraud. La nómina de los que pasaron por allí como conferenciantes, residentes o asiduos visitantes es casi interminable (2). Pero la Resi no fue solo un "nido" de poetas y escritores. Estaba dotada de importantes laboratorios para el desarrollo de la ciencia. Ahí se formó, por ejemplo, Severo Ochoa.
Otros centros vinculados a la ILE: La Residencia de señoritas (1915), dirigida por María de Maeztu; El Instituto Biológico Ramón y Cajal; El Instituto-Escuela; la Estación Marítima de Santander, el Instituto Central Meteorológico (Madrid), el Banco de Crédito Industrial; el Museo Pedagógico, el Instituto de Reformas sociales, Extensión Universitaria, las Misiones Pedagógicas...
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Notas:
(1) Hubo conferencias sobre naturaleza de la Música, Geometría sintética, Derecho, Ciencia Natural, Literatura, instituciones de EEUU, recitales de poesía, conciertos
(2) Conferenciantes y músicos internacionales: Bergson, Mauriac, Louis Aragon, Max Aub, Marinetti , Marie Curie, Einstein, Strawinsky, Milhaud, Ravel... Conferenciantes y músicos españoles (Unamuno, Ortega, d´Ors, Maeztu, Zulueta, Pardo Bazán,. Cossío. Turina, Falla, A. Segovia). Residentes y asiduos visitantes: Juan Ramón Jiménez, Lorca, Aleixandre, Dámaso Alonso, Bergamín, Salinas, J. Guillén...
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