"Muerte de un miliciano", fotografía de Robert Capa/Gerda Taro
La de mi abuelo, republicano represaliado; la de su hijo, falangista privilegiado; la de su nieto, comunista de salón; la de su bisnieta que, a pesar del silencio y del cuidado exquisito de sus padres sobre este asunto, "lo primero" que aprendió en la escuela fue ese estribillo apócrifo del himno nacional que dice "Franco, Franco que tiene el culo blanco porque su mujer se lo lava con Ariel..." ante el estupor de toda la familia.
Ninguno de los que lean estas líneas podrá decir que tiene una experiencia directa de ese 18 de julio, pero tal vez sí podemos recordar las circunstancias en las que oímos por primera vez hablar de esa fecha.
En mi caso fue así:
Mediados de los años 60. Mis padres me habían enviado al Seminario "Nuestra Señora de Gracia" de los Dominicos en Almagro (Ciudad Real) con apenas diez años y después de un año de rezos, madrugones y hambrunas, habían decidido que pasáramos nuestro primer veraneo en Churriana (Málaga), donde teníamos unos familiares que nos acogerían el mes de julio y así poder ir a la playa por primera vez.
Lo que pasa es que no teníamos coche y para ir a la playa teníamos que coger un autobús 🚌 desde Churriana hasta el cruce de la carretera nacional Málaga-Cádiz y otro desde este cruce hasta Torremolinos.
Otros días esperábamos unos minutos ese autobús, pero aquel día, bajo un calor insoportable y sin ni una mala mala sombra para protegerse, la espera se hacía más que aburrida, interminable. No estábamos esperando el autobús más de cuatro gatos que charlaban y hacían cábalas sobre los motivos del retraso.
Algún espabilado tuvo una ocurrencia que los demás parece que aceptaron sin discusión:
- Es que hoy es 18 de julio...
Yo no entendía nada. Nadie me había hablado antes, ni años después, de una guerra civil, pero esa fecha se me quedó grabada y, como otras cosas que pillaba al vuelo y de las que nadie quería hablar, me prometí que tendría que averiguar su significado...
Posdata: amenazo con contaros otro día el impacto de Torremolinos sobre un devoto niño de diez años recién terminado su primer curso de Bachiller en el Seminario.
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Una "espectacular anécdota", al menos, supongo, que para tí en aquel lejano día.
ResponderEliminarYo, con 6 o 7 años, cantaba el "Cara el sol", impuesto por el maestro de escuela de mi pueblín, y sin saber que significaba. Una "espetacular anécdota" para mí entonces.
De cuándo me enteré lo que significaba el 18 de julio no me acuerdo. Suguro que fué aquel maestro que me lo explicó, y a saber cómo.
Tendencioso, seguro.
Abrazos.
El que haya nacido en los 60 (y antes, por supuesto) y diga que no ha cantado el caralsol, miente. Incluso en el años 75 por la muerte de Franco y en la Transición se ha cantado.
EliminarY en cuanto a los maestros, qué decir: los maestros republicanos fueron represaliados (unos fusilados, otros encarcelados y otros expedientados y tuvieron que buscarse la vida en otros oficios) y sustituidos por otros del bando nacional. En mi caso, nunca habló o explicó nada relacionado con la guerra civil ni con el 18 de julio...pero exigía que, cuando entrábamos en clase, en vez de decir buenos días, saludáramos con el brazo en alto...
Yo me enteré "tarde", a los 12, del significado del 18 de julio. Pero si había escuchado muchas historias de la guerra, ninguna de ellas alegre, algunas terminaban en un pariente muerto. Mi abuela contaba que fue a hacer la compra y se vio en medio de un bombardeo, que uno de sus hijos se fue en julio unos días a Zaragoza y que se pasó tres años allí con su tía. Mi abuelo fusilado. Mucho que perdonar y nada que olvidar.
ResponderEliminarUn saludo
Pues si te enteraste con 12, ya te enteraste antes que yo. En casa no se decía nada. Bueno, como he dicho más arriba, ten solo pillaba algunas frases sueltas en conversaciones susurradas. De eso sí me acuerdo bien. En el seminario se estudiaba, se rezaba y si acaso se jugaba al fútbol: nada de nada.
EliminarNo sabes como te envidio si te han contado historias de la guerra. Incluso siendo mayor de edad y ya en la universidad, mis padres se negaban a hablar del asunto. Y mis abuelos, menos.
Ni siquiera en la universidad. Parecía que había pasado mucho tiempo y que eso eran cosas del pasado.
Saludos,