domingo, 13 de agosto de 2017

Europa, parada y fonda

El término turismofobia es nuevo. Cuando me fui de vacaciones a finales de julio, todavía no habían aparecido las pintadas del "Tourist, go home". 

Los medios nacionales e internacionales rápidamente han descubierto aquí su "serpiente de verano" y están dispuestos a explotarla a fondo.

Pero como dice Victor Parkas, el término turismofobia "etimológicamente, no tiene sentido": no hay miedo al turismo. Hay miedo a que te suban el alquiler, a que te echen de tu casa o de tu barrio, a perder tu empleo. 

Más correcto sería hablar de turismo de masas y de la gentrificación de las ciudades como una de sus nefastas consecuencias. 

Ahora bien, esa animadversión al turismo de masas no es nueva. Miguel Delibes, en Europa, parada y fonda, un libro que recoge sus viajes por cuatro países europeos (Italia, Portugal, Alemania y Francia) en los años 1956-1960, escribe sus impresiones sobre Venecia y Florencia:

"..yo me limito a aconsejar a los presuntos visitantes de esta ciudad (Venecia) que lo hagan fuera de la temporada turística y, de no ser posible, que se lleguen a la Plaza de San Marcos a las seis de la mañana y, después de sentirla, recorran en una góndola los canales silenciosos de la ciudad que paulatinamente va abriéndose al nuevo día. Entiendo que es la única manera de gustar Venecia en su propio jugo..." (p.69)

"El lector puede imaginar lo que es Florencia en estas fechas si piensa lo que sería un museo lleno de niños jugando al balón y persiguiéndose en bicicleta entre las estatuas. No es otra cosa Florencia en la primavera de 1956..." (p.85).

Ya sé que hay una enorme distancia entre las "prehistóricas" quejas de Delibes y el asalto a un bus turístico: Ese es el camino que hemos recorrido en nuestro país, sin atender voces como la de Javier Elzo, que lleva más de 30 años denunciando que en España prima el ocio sobre el derecho al descanso y al trabajo. ¿Cuántos años llevamos oyendo hablar de Magaluf, de LLoret de Mar, de Gandía, de Salou...sin que nadie mueva un dedo?

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- No es turismofobia


4 comentarios:

  1. Indudablemente el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de "nuestra Economía". Del turismo viven (o solamente sobreviven) muchos ciudadanos. En este sector se dan los mayores índices de temporalidad y de precariedad laboral. Y, al parecer, estas supuestas circunstancias favorables para "nuestra Economía", es decir, para la economía de los grandes patronos de este sector, justifican todo.
    Estoy totalmente de acuerdo con las opiniones de Javier Elzo. El turismo no puede acabar con el derecho al descanso de los ciudadanos. Ni debe deteriorar la vida normal de las ciudades.
    El "boom turístico", propiciado (no nos olvidemos) por las distintas Administraciones (Central, Autonómicas y Locales), se les ha ido de las manos. Y no son capaces (o no quieren) tomar las medidas oportunas para solucionar los actuales problemas.
    Por cierto, estos problemas no son nuevos. Hace ya más de 15 años que el "turismo de borrachera" está fomentado y consentido en la costa levantina. Y las autoridades responsables calladitas e inactivas.
    Un saludo.

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    1. Con el "boom turístico", Armando, puede pasar algo muy parecido a lo ocurrido con el "boom del ladrillo": Cuántas veces se dijo, se pidió y casi se exigió "pinchar la burbuja inmobiliaria? Todavía parece que las estoy viendo (leyendo),
      Sin embargo nadie se atrevió porque "todo el mundo" (bancos, ayuntamientos, Comunidades Autónomas, despachos de abogados y consultoras, notarios...sin olvidar los elevados salarios de los trabajadores).
      Creo que con el turismo de masas pasa igual: o se toman medidas (y no creo que este gobierno lo haga) o nos cargamos la gallina de los huevos de oro.
      Un abrazo.

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  2. Hola, Emilio, buenos días, qué tal...?

    Se agradece este tema que nos dejas. Sin duda, es de gran importancia social.

    A mí me resulta muy difícil entender algunos comportamientos en un globo tan pequeño como este mundo donde habitamos. Por ejemplo, cuando se trata de no dejar a otros que visiten nuestros aposentos.

    Pero este tema del turismo de masas y el turismo sin control, más alocado, donde se confunde el desenfreno con una mal llamada diversión, esto... me confunde. Se necesita un estudio muy detallado. Por mi parte no lo apruebo. Es un problema de conducta a nivel global. Las administraciones deben tomar medidas, pero con representantes sociales, y no con intereses económicos por encima de la calidad de vida.

    Y mira por donde... He leído mucho a Delibes, pero este libro no lo había leído, qué buena oportunidad para buscarlo y reencontrarme con el maestro.

    Gracias. Repito, que es un tema de gran interés.

    Un saludo y feliz verano.

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  3. Hola Juande: Nos resulta muy difícil comprender ciertos comportamientos...y no solo los del turismo, pero ¿qué le vamos a hacer?
    En cuanto a comportamientos turísticos, que es de lo que hoy tratamos, quién puede entender por ejemplo, la moda del "balconing" o el mamading?
    Si se hubiera puesto una fuerte multa a los primeros casos de turismo de borrachera, seguro que hoy no estaríamos así.
    Estoy de acuerdo en que las administraciones deben reunir a los representantes sociales -y no solo a los empresarios- para buscar una solución. Pero hay que hacerlo ya. Y eso lo veo difícil.
    En cuanto a Delibes tengo que decirte que tenía una deuda pendiente (había leído muy poco de él) y me pareció interesante conocer sus impresiones sobre Europa y cómo ha cambiado ésta a lo largo de estos años. Pero como ves por los párrafos seleccionados, no hemos cambiado tanto: las quejas sobre el turismo de masas no son nuevas.
    Que tengas tú también un buen verano!

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