martes, 30 de enero de 2018

Europa y el Estado del Bienestar


"En lugar de hacernos más inteligentes, Internet ahora nos hace más estúpidos, nos distrae y nos impide conectar de verdad con otra gente" (Douglas Rushkoff, en Ctxt). La atención y la difusión que noticias como el "caso Nutella" alcanzan en las redes sociales, por no poner peores ejemplos,  así lo demuestran.

Sería difícil convencer a la mitad de los españoles que no lee de que, si queremos conectar con la verdad de otra gente, hay que acudir a los libros.

En el caso de Europa, más allá de la crisis del euro, de Merkel y sus políticas de austeridad, de las ventajas y de los inconvenientes del  Brexit, de una hipotética refundación europea de Macron, del alejamiento de muchos ciudadanos del proyecto europeo desde que se inició la crisis...hay un tema de fondo:




"La reducción del empleo tradicional y el envejecimiento de la población siembran dudas sobre la sostenibilidad del Estado del Bienestar y de los sistemas de protección social, particularmente de las pensiones públicas. Los dos pilares de la convivencia política y social europea -pleno empleo y Estado del Bienestar- se resquebrajan" (La crisis existencial de Europa, p.42).

 No es posible exponer de forma más clara y concisa un asunto imprescindible del que nuestros políticos no nos quieren hablar y del que a muchos ciudadanos les daría pereza debatir.


-----------------
Noticias relacionadas (publicadas después):
- Europa necesita un nuevo contrato social
Los alumnos  pasan mucho tiempo con el móvil. No saben nada











lunes, 15 de enero de 2018

Europa nos salva...o nos axfisia?

"Es imposible que algo sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido" (Principio de no contradicción). Supongo que, para la mayoría de los mortales, se trata de un principio sensato que tratamos de aplicar en nuestra vida cotidiana.

¿Es aplicable este principio también a Europa?

Aquí ya es más difícil responder. A veces nuestros sentimientos  hacia la Unión Europea son contradictorios: En ocasiones, sobre todo cuando las cosas van bien, la vemos como madre. Pero otras, sobre todo a partir de la crisis,  la vemos como madrastra. La UE unas veces nos rescata, otras parece que nos olvida y nos hunde en la miseria.

Esta ambivalencia europea no es monopolio del hombre de la calle. También es posible localizarla, por ejemplo, en alguno de nuestros ilustres académicos. Hace unos días las redes sociales difundían con entusiasmo un artículo de Javier Marías titulado "El último bastión" en el que, entre otras cosas, se decía:


    Ingreso de Javier Marías en la Academia (27-4-2008) (Foto de El País)


Algo tendrá de buena y envidiable esa Unión cuando, si se fijan, hoy la ataca o la quiere debilitar casi todo el mundo. Trump...Putin...los yihadistas...la Venezuela de Maduro...Le Pen...las extremas derechas holandesa, escandinava, alemana...la extrema izquierda...los independentistas catalanes...


Estoy convencido de que el día en que Javier Marías escribió este artículo se había levantado con el pie derecho.  Hace ahora justamente un año debió en cambio levantarse con el pie izquierdo y publicó "No nos axfisien" en el que sostiene todo lo contrario:

En Europa tenemos en Bruselas a una monstruosa legión de burócratas que viven de eso, de urdir normas y dificultades sin fin, que oprimen a los ciudadanos y no les dejan vivir. De alguna manera han de justificar su sueldo. He aquí mi propuesta y mi ruego: "Señores burócratas de Bruselas y España: No se preocupen por sus empleos. los tienen asegurados. Seguiremos pagándoles de buen grado aunque se pasen la jornada mano sobre mano. por favor, hagánlo. Jueguen al ajedrez, al dominó, a los naipes o con el smartphone. Vean estúpidos vídeos de   en horas laborales...Pero se lo suplico, estense quietos. No piensen...no nos axfisien..."

En qué quedamos? Europa nos salva...o nos axfisia?